Este tipo de trasplantes se realiza cuando la capa que falla es el endotelio de la córnea. El endotelio es muy importante porque es una única capa de células que se encargan de que la córnea tenga el grado de hidratación adecuado para mantener una transparencia perfecta. Cuando el endotelio falla, la córnea se edematiza (se encharca) perdiendo su transparencia y consecuentemente la capacidad de crear una imagen nítida en la retina con lo que el paciente pierde visión y se ve muy nublado.
El endotelio puede fallar como consecuencia de enfermedades propias como la distrofia endotelial de Fuchs, debido a cirugías complicadas previas, o en pacientes con trasplantes previos también puede fallar el endotelio debido a rechazos o “desgaste” con el paso de muchos años.
Hay 2 técnicas lamelares posteriores principales, la DSAEK en la cual se trasplanta endotelio y unas micras de estroma posterior donante y la DMEK en la que únicamente se injerta el endotelio sin nada de estroma. La elección de una u otra técnica depende del criterio del cirujano en cada caso. Ambas cirugías se realizan a través de una incisión pequeña, siendo en el caso de la DMEK de sólo 2.4 mm. La recuperación visual es como consecuencia muy rápida, siendo en el caso de la DMEK incluso completa a la semana de la cirugía en algunos pacientes. Sin embargo, lo más habitual es que la máxima ganancia visual se consiga entre el primer y segundo mes tras la cirugía. Además, en comparación con el trasplante de espesor completo, este tipo de intervenciones son mucho más seguras ya que en ningún momento se trabaja a “cielo abierto”, es decir, el ojo no se abre completamente en ningún momento.
El Dr. Fernández Buenaga realiza ambos tipos de cirugía con anestesia local y con cierta sedación para que el paciente se encuentre relajado durante todo el procedimiento. Esto permite que sean cirugías ambulantes en las que el paciente no requiere ningún tipo de ingreso.