La estimulación de los centros cerebrales de la visión se desarrolla gracias a una estimulación cerebral precoz. Una alteración en este estímulo durante la infancia temprana, bien por desviación ocular o estrabismo o por una imagen retiniana borrosa impedirá el desarrollo visual normal.
Desde el punto de vista monocular, la principal alteración en el desarrollo visual será la aparición de un ojo vago o ambliopía.
Desde el punto de vista de la visión binocular distinguiremos aquellas alteraciones que ocurren en la persona visualmente inmadura (antes de los 8-10 años) y aquellas que ocurren en las personas visualmente maduras.
Alteraciones de la visión binocular en personas visualmente maduras (mayores de 8-10 años)
Una vez que se ha completado el desarrollo visual normal, una desviación significativa de los ojos producirá una visión doble o diplopía. Existirá una imagen correspondiente al ojo fijador percibida directamente delante de la persona y otra imagen, percibida por el ojo desviado en otro lugar de la retina debido a la desviación ocular, se percibirá desplazada en el campo visual correspondiente.
Existe otras alteraciones menos frecuentes como son:
- La confusión o superposición de dos imágenes diferentes en el mismo punto del campo visual, que ocurre en aquellos pacientes con campos visuales restringidos.
- La rivalidad: similar a la confusión, pero en este caso las imágenes aparecen cortadas en las zonas donde se superponen.
Alteraciones de la visión binocular que ocurren en personas visualmente inmaduras
En la infancia temprana, el cerebro es capaz de adaptarse a que le lleguen imágenes distintas provenientes de cada ojo. Para evitar ver doble, el cerebro “hace trampas” y desarrolla adaptaciones sensoriales que acompañan a ese niño/a durante toda su vida. El tipo de alteración dependerá de la edad de aparición de la desviación ocular, la intensidad de ésta, si es constante o intermitente y del tiempo transcurrido hasta su tratamiento.
Síndrome de monofijación
Para evitar ver doble el cerebro “apaga” la información proveniente del campo visual central del ojo que no manda una información adecuada. Se produce una supresión o “apagón” exclusivo del campo visual central, conservando fusión binocular periférica. Estos niños pueden tener cierto grado estereopsis o visión tridimensional grosera.
Esta adaptación sensorial ocurre en casos de estrabismos de ángulo pequeño, pero también puede aparecer en casos de ojo vago o ambliopía por diferencia importante entre la graduación de un ojo y otro.
Correspondencia retiniana anómala
Ocurre en estrabismo con un ángulo suficientemente significativo como para impedir la fusión periférica.
El cerebro, para no ver doble, “accede” a tomar la información de neuronas que no son pareja de las del otro ojo, tratando de que se hagan pareja de las que le tocan con esa determinada desviación ocular. Esto es exitoso para no ver doble, pero genera una alteración en la percepción visual binocular que puede tener como consecuencia una visión doble o diplopía paradójica una vez corregimos el estrabismo: cuando ponemos los dos ojos alineados el cerebro toma como extrañas a las neuronas que realmente son pareja de las del ojo fijador y sigue haciendo caso a las neuronas “impostoras”, por lo que percibe visión doble.
El riesgo de visión doble o diplopía paradójica tras la cirugía de estrabismo puede evaluarse antes de la cirugía y tomar una serie de precauciones para minimizar su aparición.
Amplia supresión
En estrabismos de gran ángulo o pacientes con una imagen retiniana muy borrosa, el cerebro apaga toda la imagen que le llega del ojo no dominante para quedarse solo con la del ojo fijador.
Esta supresión puede ser constante o intermitente, en los casos de estrabismos intermitente como la exotropía intermitente.